Saco un nuevo pan de leche de su envase de plástico que está en una bolsa de plástico, que llegó al supermercado en una caja forrada con plástico en un contenedor de plástico...
No sé si nos damos cuenta, pero ese plástico que se supone que nos protege fundamentalmente de hongos y bacterias que pueden deteriorar el proucto; ese plástico que sí deja pasar a las bacterias y los hongos más resistentes...; ese plástico que forma nuevos continentes de basura y que mata nuestros peces y nuestras aves...
Ese plástico que nos protege de lo malo... es también malo.
No, es peor aún, es peor el remedio que la enfermedad.
Cuando dicen que tras una faringitis es probable la aparición de la psoriasis, mienten.
Cuando dicen que la dermatitis seborréica hay que tratarla con Diproderm, Diprogenta o Nutradeica, mienten.
Cuando dicen que hay que utilizar antibióticos para la fiebre... también mienten.
En general, el mecanismo se basa en aprovechar cualquier episodio de fiebre para recetar antibióticos que destruirán las bacterias que controlan el normal crecimiento de hongos en nuestro organismo, de manera que éstos se reproducirán anómalamente y colonizarán paulatinamente nuestro organismo, lo que dará cuadros clínicos compatibles con:
alopecia areata
vitíligo
rosácea
psoriasis
dermatitis seborréica
De ser tratados con esteroides como Diproderm, Nutradeica, etcétera, los síntomas iniciales, más compatibles con infección por hongos, mutarán y en muchas ocasiones la piel recuperará parcialmente su pigmentación, aunque en general la alopecia no desaparece.
Sin embargo, un simple tratamiento de dos semanas con antimicóticos suaves (tipo Brentán) por vía tópica ya permiten que la piel vaya recuperando la coloración inmediatamente posterior a la infección por hongos e incluso que en las áreas con alopecia vuelva a crecer el vello, aunque por acción de los hongos es probable que el vello no alcance más de medio centímetro de longitud.
Di no a los antibióticos, son malos para la salud y buenos para el bolsillo de las farmacéuticas y de sus esbirros, los médicos, que nos convierten en enfermos de largo plazo o incluso de por vida y hacen negocio a nuestra costa.
Estos días, gracias al querido aceite esencial de orégano, estoy experimentando un viaje a la inversa y a cámara rápida.
De un periodo de supuesta eutimia «garantizada» por el litio pasé de puntillas, dos o tres días, por ese periodo otrora previo a la hipomanía que solía caracterizarme, siempre manteniendo el litio, la tiroxina y demás medicamentos desfasados.
Más adelante, hará unos tres días, entré en un periodo caracterizado por:
cansancio agudo generalizado (depresión)
fasciculaciones en las piernas
dolores óseos en los brazos
Fase
Duración estos años
Duración estos días
Eutimia
2012/2016
hasta 11-02-2016
Pre-hipomanía
2011 (hipomanía)
12 al 15-02-2016
Depresión
2004/2011
16 al 19-02-2016 (en curso)
Ante todo, pretendo demostrar que, al menos en mi caso, el supuesto transtorno mental tiene causas físicas que se pueden tratar para una curación en tiempo determinado, frente a la habitual clasificación de toda persona con transtorno(s) mental(es) como enfermo de por vida, algo bastante injusto y, sin embargo, en cierto sentido la base económica de las grandes farmacéuticas.
A todos esos médicos que no ayudan, tan modernos y sin embargo tan anticuados, que van a su propio interés y al de las farmacéuticas que les dan de comer, que no procuran la curación del paciente sino encasillarlo en enfermedades comodín que los harán crónicos de por vida.
No era (no solo) dermatitis seborreica; no era (no solo) psoriasis; no era (no solo) colon irritable; no eran (no solo) mareos espontáneos; no era (no solo)...
No eran (no solo)... tantas cosas que podría escribir más de la cuenta...
Era... ¿qué era?
Bueno, más bien, ¿qué eran?
Pues eran... ¡hongos!
Sí, señoras y señores, eran y son hongos, puñeteros hongos.
La de cosas que estoy recordando mientras me curo... sonidos, olores, sentimientos...
O Bladi O Blada... aquellos compactos de estuches rojo y azul que tanto escuché... Ahhh, María «Roma», que años después me los pidió...
Eso sí, no conviene abusar del orégano salvaje ;-)
Mmmm, ahora a cenar... aunque seguiremos recordando.
Estos días que estoy descubiendo que prácticamente todos mis problemas de salud se deben a hongos (no sólo) en mi piel, me acuerdo de mi tía Carmen y de mi abuela Lucía.
Mi tía Carmen se quedó viviendo con mi abuela Lucía, primero en la casa de Villaverde y, después en la de Pozuelo, a la que se mudaron alrededor de 1996-1998 por consejo de mis padres. No se sacó el carnet de conducir ni tuvo novios y le gustaba mucho la música de los 60 y 70 como Fórmula V, Juan y Junior; también me gustaban Raphael y Serrat, entre otros.
Pero si quiero destacar algo de mi tía es que, a pesar de que era un poquito raspa, era muy amable y nos quería muchísimo. Le encantaba viajar: empleó los fondos de su jubilación en viajar todo lo que pudo y de cada viaje nos traía regalos a todos; nos gustaran o no, poca gente ha hecho eso conmigo.
Me da mucha pena por mi tía porque creo que podría haber vivido un montón más de años, igual que mi abuela, porque sostengo que ellas dos también tenían estos hongos y que, a consecuencia, los cólicos fueron por causa de aquellos e, incluso, la demencia que tuvieron ambas, fue consecuencia del envejecimiento prematuro ocasionado por los hongos.
Ahora, a ver si pongo solución a esta lacra con aceite de orégano (a ver si lo tienen en el herbolario de donde Cano) y, también, con mucha crema Brentán (antimicótico tópico).
Si alguien conoce algo mejor, que avise ;-)
Pensando en ella, me he acordado de estas dos canciones:
¡En el sur se pasa mejor!
postdata: Por cierto, Google es bastante basurita, Google es malo, Google va lento