sábado, 17 de octubre de 2015
viernes, 16 de octubre de 2015
Apuntes Días de cine, 15/10/2015
En la casa (2012)
Los miércoles no existen - Película coral cuyos intengrantes chocan entre sí en una Madrid exultante
¿Vulcania? - Peli rara, distopía de una sociedad cerrada en una fábrica siderúrgica que ve cómo algunos de sus miembros mueren al acercarse a la «frontera»
--
Lejos de los hombres
Slow west
--
El rey de la Habana
Amama - Historia de desintegración de un caserío (ver en VOS)
Turbo Kid
La bruja (terror, buena, brujas, akelarres)
«» - Adaptación de «Bodas de Sangre» de García Lorca
Love 3d - Derrumbe de fronteras del amor carnal
--
Recomendaciones:
Cine en casa:
Un día en New York
Los miércoles no existen - Película coral cuyos intengrantes chocan entre sí en una Madrid exultante
¿Vulcania? - Peli rara, distopía de una sociedad cerrada en una fábrica siderúrgica que ve cómo algunos de sus miembros mueren al acercarse a la «frontera»
--
Lejos de los hombres
Slow west
--
El rey de la Habana
Amama - Historia de desintegración de un caserío (ver en VOS)
- Basada en una cita de Jorge de Oeiza (escritor)
- Aizalde
- Txotx
- Bertsolari
Turbo Kid
La bruja (terror, buena, brujas, akelarres)
«» - Adaptación de «Bodas de Sangre» de García Lorca
Love 3d - Derrumbe de fronteras del amor carnal
--
Recomendaciones:
- Lejos de los hombres
- Cineteca, sala Azcona, Festival de cine de Madrid
- ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (libro)
- Prólogo tan largo como el propio libro con detalle de las 50 mejores adaptaciones a cine de ciencia-ficción
Cine en casa:
- Una paloma se posó sobre una rama a reflexionar sobre su existencia
- La comedia de la vida
- Ocho y medio [Fellini] (jiji) - Reeditada en Blu-ray
Un día en New York
jueves, 15 de octubre de 2015
Apuntes 13-10-2015
Banda sonora de Forrest Gump
Best hippie songs of all time
Classic rock music education
=> (Let's) Get together (The youngbloods)
Aquellos maravillosos años (2x02 visto)
En el nombre del padre (volver a ver)
========================================
No/One time to...
Y, tras mucho buscar en la OST de Forrest Gump, la agraciada fue...
«Turn, turn, turn» (The Byrds)
Best hippie songs of all time
Classic rock music education
=> (Let's) Get together (The youngbloods)
Aquellos maravillosos años (2x02 visto)
En el nombre del padre (volver a ver)
========================================
No/One time to...
Y, tras mucho buscar en la OST de Forrest Gump, la agraciada fue...
«Turn, turn, turn» (The Byrds)
Voy entendiendo
Jueves, 15 de octubre de 2015. Cerca de la una de la madrugada.
Dicen que de aquellos polvos, estos lodos.
Y es que acabo de ver, por fin, entera, la película «Asignatura pendiente».
Me ha gustado la trama personal entre José y Elena, por aquello de que la adolescencia parece que todavía está «en camino» o «en transcurso».
También me ha resultado interesante la ambientación histórica alrededor de ese momento que es la muerte de Franco y, sobre todo, la reflexión a modo de dedicatoria que aparece en texto al finalizar la película. en cierta parte del texto, además de citar a personajes reales y de ficción, dedica la película a esa generación que llegó tarde a todo: a la política, al cine, al sexo, al amor...
Y decía que de «de aquellos polvos, estos lodos» porque quizás es cierto aquello de que la generación de uno lo que tiene que hacer es sobreponerse a las frustraciones heredadas de sus padres/madres y superarlas.
--
Ahora entiendo por qué un lavavajillas, de tenerlo, tiene que durar 30 años sí o sí, a pesar de que quizás sea malo y un uso normal lo estropee enseguida.
Es decir, ese gusto por cuidar las cosas y arreglarlas si es preciso. Porque lo fácil es empezar de cero si se cuenta con los medios. Pero, si no se tienen, bien vale arreglarlas, una, y cien veces si es preciso.
Ahora me tildaré de reformista y dejaré que mis antiguos compañeros de militancia me corten la yugular por renunciar a los postulados máximos de, por qué no decirlo, cierto anarquismo, que no todo, que dictan que no sirve de nada reformar puesto que se heredan los males de aquello que se somete a reforma.
Pues bien, si reciclar también es una manera de reformar, que los acusen a todos de herejes contra su fé.
Por otro lado, cierto es que en estos últimos quince años he ido llenando la casa de mis progenitores de más y más trastos «informáticos»; primero fue mi habitación pero, como representaban un peligro para mi correcto descanso nocturno, fueron acertadamente trasladados a la habitación contigua que, en otro tiempo, fue de mi hermana.
La verdad es que ayer me di cuenta de que, dado que se supone que llevo año y medio viviendo en Villaverde, quizás debería trasladar los cacharros a otro lugar más adecuado que la habitación originalmente de mi hermana, ahora ocupada por un par de routers que siempre guiñan sus lucecillas y una impresora láser que si es grande, más ruidosa es aún, aunque eficiente, eso sí.
En fin, creo que por ahora ya hay mucho dicho.
Dicen que de aquellos polvos, estos lodos.
Y es que acabo de ver, por fin, entera, la película «Asignatura pendiente».
Me ha gustado la trama personal entre José y Elena, por aquello de que la adolescencia parece que todavía está «en camino» o «en transcurso».
También me ha resultado interesante la ambientación histórica alrededor de ese momento que es la muerte de Franco y, sobre todo, la reflexión a modo de dedicatoria que aparece en texto al finalizar la película. en cierta parte del texto, además de citar a personajes reales y de ficción, dedica la película a esa generación que llegó tarde a todo: a la política, al cine, al sexo, al amor...
Y decía que de «de aquellos polvos, estos lodos» porque quizás es cierto aquello de que la generación de uno lo que tiene que hacer es sobreponerse a las frustraciones heredadas de sus padres/madres y superarlas.
--
Ahora entiendo por qué un lavavajillas, de tenerlo, tiene que durar 30 años sí o sí, a pesar de que quizás sea malo y un uso normal lo estropee enseguida.
Es decir, ese gusto por cuidar las cosas y arreglarlas si es preciso. Porque lo fácil es empezar de cero si se cuenta con los medios. Pero, si no se tienen, bien vale arreglarlas, una, y cien veces si es preciso.
Ahora me tildaré de reformista y dejaré que mis antiguos compañeros de militancia me corten la yugular por renunciar a los postulados máximos de, por qué no decirlo, cierto anarquismo, que no todo, que dictan que no sirve de nada reformar puesto que se heredan los males de aquello que se somete a reforma.
Pues bien, si reciclar también es una manera de reformar, que los acusen a todos de herejes contra su fé.
Por otro lado, cierto es que en estos últimos quince años he ido llenando la casa de mis progenitores de más y más trastos «informáticos»; primero fue mi habitación pero, como representaban un peligro para mi correcto descanso nocturno, fueron acertadamente trasladados a la habitación contigua que, en otro tiempo, fue de mi hermana.
La verdad es que ayer me di cuenta de que, dado que se supone que llevo año y medio viviendo en Villaverde, quizás debería trasladar los cacharros a otro lugar más adecuado que la habitación originalmente de mi hermana, ahora ocupada por un par de routers que siempre guiñan sus lucecillas y una impresora láser que si es grande, más ruidosa es aún, aunque eficiente, eso sí.
En fin, creo que por ahora ya hay mucho dicho.
sábado, 5 de septiembre de 2015
Internet hace 20 años y ahora... por ejemplo
Ya está. Internet era, por aquel entonces, un juguete de nuestra alocada adolescencia. Alocada porque éramos bastante niñatos de barrio de nuevos ricos -y lo fuimos durante mucho tiempo, quizá aún ahora. Juguete porque no lo entendíamos como una manera de comunicarnos como sí lo eran los SMS o las llamadas.
Hace 15 años, gente de más o menos mi generación, del '84, entrábamos a Internet por dos motivos principales: para buscar fallos (años después llamaríamos a eso vulnerabilidades) que nos permitieran acceder a recursos de otra manera prohibidos y, también, para llevar a cabo parte de nuestro proceso adolescente; tratar de ligar.
La mayoría nos inventábamos un nickname (podíamos estar varias semanas dándole vueltas para acabar con algo como «subzer0») y opcionalmente conseguíamos fotos de tíos mayores y más agraciados haciéndonos pasar por tías de su edad (cuando pedían foto, les enviábamos alguna de las que circulaban por «esos» grupos de las news, debidamente «maquillada» con algún programa estilo a lo que años después sería el Photoshop, pero en versión cutre).
Sin embargo, a algunos, raritos donde los hubiera, no nos bastaba con ligar con cualquier chica (generalmente chico haciéndose pasar por chica para ver si conseguía una foto mejor, etc etc), sino que además queríamos que profesara nuestras mismas convicciones ideológicas, políticas e incluso filosóficas. Eran años de pasar noches y noches en el irc-hispano en canales como #filosofia, #antifascistas o, incluso, por qué no, #catalunya, #abertzale, #autónom@s, #euskal_txokoa, etc.
Otro día sigo el post :)
Verdad inconfesable: me encantaría contarle cosas de esos años a Belén Gopegui para alguno de sus futuros libros (-:
Hace 15 años, gente de más o menos mi generación, del '84, entrábamos a Internet por dos motivos principales: para buscar fallos (años después llamaríamos a eso vulnerabilidades) que nos permitieran acceder a recursos de otra manera prohibidos y, también, para llevar a cabo parte de nuestro proceso adolescente; tratar de ligar.
La mayoría nos inventábamos un nickname (podíamos estar varias semanas dándole vueltas para acabar con algo como «subzer0») y opcionalmente conseguíamos fotos de tíos mayores y más agraciados haciéndonos pasar por tías de su edad (cuando pedían foto, les enviábamos alguna de las que circulaban por «esos» grupos de las news, debidamente «maquillada» con algún programa estilo a lo que años después sería el Photoshop, pero en versión cutre).
Sin embargo, a algunos, raritos donde los hubiera, no nos bastaba con ligar con cualquier chica (generalmente chico haciéndose pasar por chica para ver si conseguía una foto mejor, etc etc), sino que además queríamos que profesara nuestras mismas convicciones ideológicas, políticas e incluso filosóficas. Eran años de pasar noches y noches en el irc-hispano en canales como #filosofia, #antifascistas o, incluso, por qué no, #catalunya, #abertzale, #autónom@s, #euskal_txokoa, etc.
Otro día sigo el post :)
Verdad inconfesable: me encantaría contarle cosas de esos años a Belén Gopegui para alguno de sus futuros libros (-:
viernes, 4 de septiembre de 2015
«Los dos nos queremos ir, pues bien, adios»
[19.48]
«Los dos nos queremos ir, pues bien, adiós».
Así te despediste ayer tras pasar toda la tarde juntxs. Ya no sé si es que no capto tus indirectas o que quizás hago algo mal.
En realidad, creo que ambxs nos gustamos y, sin embargo, tú esperas que te «corteje» cuando lxs dos sabemos, al menos yo, que tengo demasiados complejos como para atreverme a hacerlo sin ser temerario y hacer una cagada en toda regla.
La verdad, cuando me preguntaste si quería tener niños me vine bastante arriba porque la verdad es que me gustaría tenerlos y quizás tú sí puedes ser la madre de nuestrxs hijxs.
Luego, cuando me insististe -por enésima vez- que debería poner en funcionamiento mis artes amatorias (o de ligar, hablando más llano), creo que me faltó decirte que nunca las he tenido, en lugar de urdir esa respuesta improvisada que di de que las había olvidado por falta de uso o en lugar de eso que dije.. «yo conquisto a largo plazo» o alguna fanfarronería por el estilo.
Si bien el ¿martes? estuvo de fábula y creo que lxs dos terminamos de muy buen humor; ayer, jueves, la historia era bien distinta y parecía que habíamos caído de nuevo en esa dinámica en la que yo te digo cosas que tú no quieres oir y al final «la chica no se ríe y se va todo a la mierda».
No es que crea que te tenga que hacer reir (bueno, si nos reimos las dos mejor que mejor) pero lo cierto es que creo que a veces te hago sin querer la vida un poco imposible y, bueno, en fin, no era mi intención.
En cierto sentido soy un tanto cabrón. En cuanto intuyo que puedo interesarle a alguien le pierdo el respeto: me crezco y me vuelvo un gilipollas. No queda rastro de ese tío con ganas de desafinar cantando karaoke (y aprender por el camino) sin importar quién le escuche ;)
Por eso creo que nunca he tenido una pareja... ya no estable, sino simplemente pareja... Lejos quedan aquellos «rollos» que nunca llegaron a desarrollarse y construir algo estable y creo que en todos los casos confundía el amor con solo sexo... y eso mandaba a la mierda todo. Incluso recuerdo que una vez acusé a mi «rollo» de que me utilizaba como un objeto sexual... ¡Juas!
La historia es que no sé si realmente he progresado algo en esto; hace muchos años que no tengo relaciones demasiado profundas, siempre excusándome en lo mucho que tengo que estudiar, en lo complicada que tengo la vida... o en lo complicada que es mi situación psicológica (ja, ja y ja)...
Lo jodido es que llevo tantos años con relaciones «convencionales» en las que prima lo superficial (y eso que son personas supuestamente muy metidas en el rollito antiglobi (o cómo se diga ahora)) y he perdido mucha experiencia.
Sí, la verdad es que no tengo ni puta idea de ligar, ni casi casi de entablar una relación más profunda que la que se tiene con lxs colegas del parque con quienes se queda a hacer botellón. Estoy aprendiendo ahora. ¿Me ayudas? ¿Nos ayudamos?
Bueno, en realidad a lo mejor tú simplemente quieres ser mi amiga y yo me estoy organizando un montón de historias en la cabeza.
En ese caso, no sé siquiera si cuando me dijiste la frase del título del post realmente estabas enfadada o es que realmente también tenías frío.
Sea como sea, no quiero que pasen otros X meses hasta que nos volvamos a ver.
El domingo estoy en yoga. Y cuando quieras cantamos.
A lxs demás, poca cosa, quien haya llegado aquí y sepa quién soy ya puede sentirse afortunadx, hace mucho desvinculé este blog de mis otras actividades en Internet. Besos y a ver si nos vemos pronto :____D
Zubizurian berriro? Ez dakit... pot ser :)
«Los dos nos queremos ir, pues bien, adiós».
Así te despediste ayer tras pasar toda la tarde juntxs. Ya no sé si es que no capto tus indirectas o que quizás hago algo mal.
En realidad, creo que ambxs nos gustamos y, sin embargo, tú esperas que te «corteje» cuando lxs dos sabemos, al menos yo, que tengo demasiados complejos como para atreverme a hacerlo sin ser temerario y hacer una cagada en toda regla.
La verdad, cuando me preguntaste si quería tener niños me vine bastante arriba porque la verdad es que me gustaría tenerlos y quizás tú sí puedes ser la madre de nuestrxs hijxs.
Luego, cuando me insististe -por enésima vez- que debería poner en funcionamiento mis artes amatorias (o de ligar, hablando más llano), creo que me faltó decirte que nunca las he tenido, en lugar de urdir esa respuesta improvisada que di de que las había olvidado por falta de uso o en lugar de eso que dije.. «yo conquisto a largo plazo» o alguna fanfarronería por el estilo.
Si bien el ¿martes? estuvo de fábula y creo que lxs dos terminamos de muy buen humor; ayer, jueves, la historia era bien distinta y parecía que habíamos caído de nuevo en esa dinámica en la que yo te digo cosas que tú no quieres oir y al final «la chica no se ríe y se va todo a la mierda».
No es que crea que te tenga que hacer reir (bueno, si nos reimos las dos mejor que mejor) pero lo cierto es que creo que a veces te hago sin querer la vida un poco imposible y, bueno, en fin, no era mi intención.
En cierto sentido soy un tanto cabrón. En cuanto intuyo que puedo interesarle a alguien le pierdo el respeto: me crezco y me vuelvo un gilipollas. No queda rastro de ese tío con ganas de desafinar cantando karaoke (y aprender por el camino) sin importar quién le escuche ;)
Por eso creo que nunca he tenido una pareja... ya no estable, sino simplemente pareja... Lejos quedan aquellos «rollos» que nunca llegaron a desarrollarse y construir algo estable y creo que en todos los casos confundía el amor con solo sexo... y eso mandaba a la mierda todo. Incluso recuerdo que una vez acusé a mi «rollo» de que me utilizaba como un objeto sexual... ¡Juas!
La historia es que no sé si realmente he progresado algo en esto; hace muchos años que no tengo relaciones demasiado profundas, siempre excusándome en lo mucho que tengo que estudiar, en lo complicada que tengo la vida... o en lo complicada que es mi situación psicológica (ja, ja y ja)...
Lo jodido es que llevo tantos años con relaciones «convencionales» en las que prima lo superficial (y eso que son personas supuestamente muy metidas en el rollito antiglobi (o cómo se diga ahora)) y he perdido mucha experiencia.
Sí, la verdad es que no tengo ni puta idea de ligar, ni casi casi de entablar una relación más profunda que la que se tiene con lxs colegas del parque con quienes se queda a hacer botellón. Estoy aprendiendo ahora. ¿Me ayudas? ¿Nos ayudamos?
Bueno, en realidad a lo mejor tú simplemente quieres ser mi amiga y yo me estoy organizando un montón de historias en la cabeza.
En ese caso, no sé siquiera si cuando me dijiste la frase del título del post realmente estabas enfadada o es que realmente también tenías frío.
Sea como sea, no quiero que pasen otros X meses hasta que nos volvamos a ver.
El domingo estoy en yoga. Y cuando quieras cantamos.
A lxs demás, poca cosa, quien haya llegado aquí y sepa quién soy ya puede sentirse afortunadx, hace mucho desvinculé este blog de mis otras actividades en Internet. Besos y a ver si nos vemos pronto :____D
Zubizurian berriro? Ez dakit... pot ser :)
miércoles, 6 de mayo de 2015
Las fotos de Rebeca y... cierta tristeza
Era una de aquellas mañanas soleadas pero tristes.
Tras llegar al lugar de coworking en Legazpi, decidí ir a por algo a una tienda de ultramarinos (llámese chino) en las proximidades y, finalmente, compré una malta. Al guardar el cambio descubrí que tenía 5 euros que podría haber empleado en lugar de los 20 euros que acababa de sacar en un cajero del Santander.
De vuelta al tajo, procrastinaba sin descanso aquí y allá, en páginas de Medialab-Prado sobre la convocatoria de Visualizar'15, inscribiéndome en el grupo de trabajo sobre mapas para guifi.net que habían propuesto Àl Cano y Josep Jordana y...
De pronto quise verla una vez más. Entré a Facebook con mi cuenta personal aún en la sesión del navegador dedicada al trabajo y busqué su nombre. «Rebeca Poyatos». Sólo encontraba a una mujer isleña y a otra chica sudamericana. Me acordé: «Rebe Poyatos». Empecé a teclear y me salió un amigo común: «Javier Jimenez Valero». ¿Cuánto tiempo hacía que no veía aunque fuera de lejos a Javier? ¿Y a Rebeca? Las fotos con privacidad pública mostraban a Receba en Peñafiel (a juzgar por los comentarios) y, en el siguiente set, a Rebeca con Laura (aquella Laura que en los años de colegio era de las chicas más raras y que en las fotos lucía unas prendas caras, finas y elegantes, como el resto de personas que aparecían), Javier, Anita van Rooy y Sofía, entre otras personas.
Y me inundó un profundo sentir de impotencia y de anhelo, de impotencia por no tener algo, de anhelar algo que quizás nunca tuve.
Durante mis años en el Mirabal nunca fui popular. Nunca. Bueno, matizaré. Durante mis años en el Mirabal nunca fui popular en un sentido positivo: que si había gritado a tal o cual profe, que si había meado en la papelera porque no me dejaban ir al servicio... Pertenecía al grupo de los apestados y, por eso, en 3º de EGB no tuve ningún problema en decir que sí cuando los profesores me propusieron un cambio del grupo B al grupo E. Perdía un montón de relaciones sociales pero ganaba la libertad de labrarme un nuevo estatus social en aquel nuevo grupo, fundamentalmente formado por alumnos y alumnas provinientes de otros colegios (St Michaels y otros que ahora no recuerdo).
El sentimiento de anhelo de pertenecer a algo que seguramente es más el resultado de un trauma infantil-juvenil-adolescente no resuelto que una realidad palpable.
Cuando estaba en aquel colegio, el Mirabal, siempre me veía a mi mismo como alguien ajeno a todo aquel mundo de postureo (la práctica ya era común entre los alumnos de aquel colegio a principios-mediados de los años 90 aunque el término aún no hubiera sido acuñado... o sí, qué más dará).
Odiaba a rabiar las superproducciones estadounidenses (americanas solían decir allí) y amaba con locura el cine español de aquellos años, del bueno, claro, que sabiamente mi hermana me iba dosificando); odiaba a rabiar los programas de reality que empezaban a inundar la televisión y amaba con locura los concursos en los que se premiaba la inteligencia y la sapiencia antes que la temeridad y la osadía gratuitas.
Total, que no tenía tema de conversación con mis compañer@s de clase. Y eso me convirtió en un marginal, marginado... en un margi.
Siendo un margi casi cualquiera estaba por encima de mí y, sin embargo, alguna de la gente que ahora veo tan bien relacionada (y tan bien vestida) en esas fotos del perfil de Rebeca, eran también margis...
¿Cómo habrán logrado trascender su condición? ¿Les habrá costado tanto que ahora la defenderán más que los nativos de su nueva condición? ¿Quizás nunca fueron de aquella baja condición, sino que estaban allí de paso, de prácticas y/o experimentación? ¿Quizás nunca fueron margis? O... ¿y si realmente ahora tampoco es oro todo lo que reluce?
No, no es que quiera sacar mierda o trapos sucios ajenos, sino que necesito pensar mi historia para saber quién soy y a dónde voy... por eso pretendo mirar un rato atrás y analizar. Si molesto a alguien, que se ponga en contacto conmigo y lo hablamos, que será un placer.
En serio, ojalá ahora les vaya muy bien.
En fin, ahora me encuentro con un sentimiento... Como si todo eso que yo idealizo en mi cabeza fuera posible y como si, con un chasquido de dedos de alguna persona mágica, poderosa, el curso de todos esos y estos años pudiera cambiarse.
Lo que ocurre es, como siempre, que me jode que a gente con la que compartí tantos momentos ahora les vaya tan bien y a mi no, aquí encerrado en un maldito espacio de coworking y sin curro, grupo de amig@s ni compañera.
Un saludo, audaces.
A.
Tras llegar al lugar de coworking en Legazpi, decidí ir a por algo a una tienda de ultramarinos (llámese chino) en las proximidades y, finalmente, compré una malta. Al guardar el cambio descubrí que tenía 5 euros que podría haber empleado en lugar de los 20 euros que acababa de sacar en un cajero del Santander.
De vuelta al tajo, procrastinaba sin descanso aquí y allá, en páginas de Medialab-Prado sobre la convocatoria de Visualizar'15, inscribiéndome en el grupo de trabajo sobre mapas para guifi.net que habían propuesto Àl Cano y Josep Jordana y...
De pronto quise verla una vez más. Entré a Facebook con mi cuenta personal aún en la sesión del navegador dedicada al trabajo y busqué su nombre. «Rebeca Poyatos». Sólo encontraba a una mujer isleña y a otra chica sudamericana. Me acordé: «Rebe Poyatos». Empecé a teclear y me salió un amigo común: «Javier Jimenez Valero». ¿Cuánto tiempo hacía que no veía aunque fuera de lejos a Javier? ¿Y a Rebeca? Las fotos con privacidad pública mostraban a Receba en Peñafiel (a juzgar por los comentarios) y, en el siguiente set, a Rebeca con Laura (aquella Laura que en los años de colegio era de las chicas más raras y que en las fotos lucía unas prendas caras, finas y elegantes, como el resto de personas que aparecían), Javier, Anita van Rooy y Sofía, entre otras personas.
Y me inundó un profundo sentir de impotencia y de anhelo, de impotencia por no tener algo, de anhelar algo que quizás nunca tuve.
Durante mis años en el Mirabal nunca fui popular. Nunca. Bueno, matizaré. Durante mis años en el Mirabal nunca fui popular en un sentido positivo: que si había gritado a tal o cual profe, que si había meado en la papelera porque no me dejaban ir al servicio... Pertenecía al grupo de los apestados y, por eso, en 3º de EGB no tuve ningún problema en decir que sí cuando los profesores me propusieron un cambio del grupo B al grupo E. Perdía un montón de relaciones sociales pero ganaba la libertad de labrarme un nuevo estatus social en aquel nuevo grupo, fundamentalmente formado por alumnos y alumnas provinientes de otros colegios (St Michaels y otros que ahora no recuerdo).
El sentimiento de anhelo de pertenecer a algo que seguramente es más el resultado de un trauma infantil-juvenil-adolescente no resuelto que una realidad palpable.
Cuando estaba en aquel colegio, el Mirabal, siempre me veía a mi mismo como alguien ajeno a todo aquel mundo de postureo (la práctica ya era común entre los alumnos de aquel colegio a principios-mediados de los años 90 aunque el término aún no hubiera sido acuñado... o sí, qué más dará).
Odiaba a rabiar las superproducciones estadounidenses (americanas solían decir allí) y amaba con locura el cine español de aquellos años, del bueno, claro, que sabiamente mi hermana me iba dosificando); odiaba a rabiar los programas de reality que empezaban a inundar la televisión y amaba con locura los concursos en los que se premiaba la inteligencia y la sapiencia antes que la temeridad y la osadía gratuitas.
Total, que no tenía tema de conversación con mis compañer@s de clase. Y eso me convirtió en un marginal, marginado... en un margi.
Siendo un margi casi cualquiera estaba por encima de mí y, sin embargo, alguna de la gente que ahora veo tan bien relacionada (y tan bien vestida) en esas fotos del perfil de Rebeca, eran también margis...
¿Cómo habrán logrado trascender su condición? ¿Les habrá costado tanto que ahora la defenderán más que los nativos de su nueva condición? ¿Quizás nunca fueron de aquella baja condición, sino que estaban allí de paso, de prácticas y/o experimentación? ¿Quizás nunca fueron margis? O... ¿y si realmente ahora tampoco es oro todo lo que reluce?
No, no es que quiera sacar mierda o trapos sucios ajenos, sino que necesito pensar mi historia para saber quién soy y a dónde voy... por eso pretendo mirar un rato atrás y analizar. Si molesto a alguien, que se ponga en contacto conmigo y lo hablamos, que será un placer.
En serio, ojalá ahora les vaya muy bien.
En fin, ahora me encuentro con un sentimiento... Como si todo eso que yo idealizo en mi cabeza fuera posible y como si, con un chasquido de dedos de alguna persona mágica, poderosa, el curso de todos esos y estos años pudiera cambiarse.
Lo que ocurre es, como siempre, que me jode que a gente con la que compartí tantos momentos ahora les vaya tan bien y a mi no, aquí encerrado en un maldito espacio de coworking y sin curro, grupo de amig@s ni compañera.
Un saludo, audaces.
A.
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