lunes, 1 de marzo de 2021

Límites /gente tóxica / gente tonta / estar solo no es soledad /recuerdos y recursos para dibujar un futuro

1. Límites

Llevo años pensando mis límites, ya era hora de ponerlos en práctica.

2. Gente tóxica

Durante mucho tiempo estuve con gente tóxica, como amigos, como siervos, como superiores que se reían de mí...

De pronto un día comprendí que no pertenecía a aquella gente.
Decidí aplicar mis límites forjados durante años de sufrimiento, indiferencia y pavor.

Fue simple. Con una conversación bastó para cerciorarme de que aquellas personas no podían pertenecer a mi universo cotidiano.

3. Gente tonta

Aquí tuve algo más de dificultad, porque la relación «tonta» estaba empezando a ponerse «tóxica» por momentos.

Una amiga de hacía años había empezado a tratarme como si fuera tonto con cualquier cosa que yo decía hasta el punto de que ya no me llamaba cuando quedaba con amigos comunes. Sin embargo, me llamaba cuando estaba triste (muy triste), sola (se sentía muy sola) o con la regla (nadie quería venir a su casa).

Fue bastante más difícil deshacerme de esta relación. De hecho, fue ella quien la terminó. 

Llevaba días alternando entre llamarme cerca de la hora de toque de queda para planes absurdos en el centro y que la llamara yo a mediodía o primera tarde y me dijera que quería estar sola limpiando o echándose arcilla en la casa porque necesitaba centrarse.

No quiso que nos viésemos por la mañana y por la tarde me llamó insistentemente para decirme que tenía problemas musculares en la espalda y que estaba asustada. Me ofrecí a llevarla a urgencias pero dijo que ella no creía en la medicina convencional y que no iría a urgencias. Sin embargo, me dijo que fuera a consolarla por su desdicha. Rechacé la oferta alegando compromisos familiares. Tres horas más tarde me dijo que ya había encontrado a alguien (sic) y me echó en cara por mensaje que la había fallado cuando ella siempre estaba a mi lado (sic) y que no quería volver a hablar conmigo nunca más.

Mano de santo. Ella me bloqueó y a los pocos días yo también la bloqueé y archivé su chat para no verlo por en medio.

5. Estar solo no es soledad

Estar solo de una manera elegida no es soledad.

Soledad es aquella situación en que te sientes sin compañía, aislado, carente de referentes y para la que no encuentras una salida, una vía de escape o una línea de fuga.

6. Recuerdos y recursos para dibujar un futuro

Ahora me encuentro recordando de nuevo.

Ahora sé que no recuerdo solo con nostalgia. También recuerdo (lo he hecho siempre) para recordar que me gusta, aquellas cosas que me identifican y definen mi personalidad.

En realidad, estoy escogiendo los motivos, los materiales y las vivencias que me van a permitir dibujar mi futuro.

Y aquí andamos.

miércoles, 10 de febrero de 2021

Sensaciones actuales - primera sensación: la familia ha cambiado

 Durante muchos años estuve en una especie de burbuja que hizo que no me enterara realmente de lo que estaba pasando; no lloré la muerte de mi abuelo Enrique, no lloré la muerte de mi tío Juan, ni la muerte de mi tía Mari, ni la de mi tía Luisa, mi abuela Lucía, mi tía Carmen. Tampoco lloré la muerte de mi madre; únicamente un grito mudo.

Sé que en algún lugar están esperándome, quizás velando por mí.
Les echo muchísimo de menos.


Es normal.

Todo este proceso con el aceite de orégano y el ajo ingeridos y el aceite de árbol de té en la piel está deshaciendo muchos nudos en mi interior y me está haciendo viajar hacia atrás en el tiempo. 

Hace una semana experimentaba dolores y mejoría en esta zona del cuerpo y recordaba la UAM. 

Hace 3 días me dolía el cuello profundo y se empezaba a deshacer la Gran Contractura y recordaba los años de Instituto. 

Hoy me duelen las piernas y la espalda y sé que están curando y que se irán pasando los dolores, y me acuerdo de cuando mi tía Ana (que por suerte aún vive y comanda con mucho trabajo la familia Martín Béjar y el Colegio San Fermín), en unos reyes, me regaló la trilogía de La Guerra de las Galaxias, que por aquel entonces eran 3 y solo 3 las películas que la integraban. Debía de ser el año 91 o 92.
Recuerdo esos reyes en su casa, sus dos salones, y recuerdo a toda la familia que entonces estaba más unida y nos reuníamos allí. Quizás entonces éramos más cristianos que ahora, pero también hacíamos de las celebraciones religiosas nuestro particular motivo de encuentro y celebración de lo que éramos y lo que queríamos demostrar.
Recuerdo que los más pequeños hacíamos demostraciones de nuestras destrezas.
M
i prima Ruth siempre bailaba danza y nos obsequiaba con una demostración de ballet que siempre se llevaba alguna foto, que por entonces no eran numerosas como lo son ahora. También mi prima Noemi recuerdo que hacía alguna muestra, pero aún no logro visualizar el qué.

Ya saldrá, tranquilo.


Son muchos cambios en poco tiempo.


En apenas un mes has pasado de una discapacidad absoluta casi garantizada a ser capaz de «pluses» como hacía décadas que no atisbabas a lograr:

  • Terminar por fin con Cano y Camino
  • Empezar a cerrar una etapa
  • Empezar a prepararte mentalmente para la nueva etapa: qué haré a partir de octubre cuando acabe la aventura en Medialab-Prado
  • Vislumbrar un futuro para la familia y alentarlo: por fin, cuidados
  • Imaginar también cómo quiero que sea mi futuro en cuanto a amigxs y pareja: todo un reto

 

Ahora más que nunca hay que proteger lo que somos y lo que queremos ser «como una trinchera».
Hay motivo para la alegría.
Solo tenemos que mantener viva la llama y soñar de una vez.

martes, 9 de febrero de 2021

Historia familiar alternativa

Contexto

Muchas -a mi gusto- son las muertes que acumula mi familia en los últimos años.

Primero murió mi abuelo paterno, el abuelo Enrique, creo que en 1998, oficialmente de una trombosis en el lado izquierdo de su cuerpo.

Después vendría su mujer, mi abuela materna, la abuela Paula, creo que en 2002.

Por el lado de la familia de mi madre, las muertes han sido especialmente sentidas, ya que era muy poco numerosa y éstas han mermado de tal manera la propia familia que ahora solo quedamos 3 personas: mi tío Fernando, mi hermana y yo.

Por este lado, la primera en morir fue mi tía Luisa, la compañera de mi tío Fernando, de un cáncer terminal que se la llevó en 15 días.

Después fue mi abuela materna, la abuela Lucía, que primero experimentó un gran empeoramiento en su proceso natural de envejecimiento, por lo que la familia decidimos llevarla a una residencia, ya que dejó de valerse completamente por sí misma; se hacía caca encima, dejó de conocer... finalmente murió con (y no «de») una demencia senil avanzada (aunque quizá sí que fue la causa).

Después murió mi tía materna, la hermana de mi madre, la tía Carmen. Tras un periodo de empeoramiento en cierto modo parecido al de su madre, mi propia madre, con mucha tristeza, decidió llevarla a una residencia, esta vez de mejor calidad. Luchó mucho por ella, para conseguir los derechos de la ley de dependencia (lo consiguió por los pelos, y solo una residencia mejor a cambio de prácticamente toda su pensión, con lo que mis padres asumieron los gastos extra de su bolsillo).
Ella murió de, creemos, cáncer de pulmón, aunque no se le pudieron practicar ni las punciones pulmonares para analizar manchas muy sospechosas aparecidas en radiografía de tórax, dado su avanzado estado de envejecimiento en aquel momento.
Recuerdo que luchamos mucho contra otra afección que sufría; una distonía focal en el cuello que le hacía tener la cabeza de lado.

Después... después le tocó a mi madre. En 2013-14 empezó a experimentar algunos síntomas, como acampanamiento de los dedos, que poco después un reumatólogo identificó como posibles síntomas de cáncer, diagnóstico confirmado con varias radiografías de tórax y concretado en un cáncer que se extendía por todo su pulmón izquierdo y alrededor de la aorta.
Fue operada en 2015 y, como suele ocurrir, salió con dosis altas de opiáceos para el dolor, un envejecimiento de unos 20 años de golpe y un gran dolor de tripa que siempre, al menos a mí, nos intrigó, ya que los médicos no sabían a qué podía deberse.
Mi padre, una persona fuera de lo común, la acompañó día y noche en cada ingreso en el hospital, que fueron numerosos y en aumento, hasta que en la navidad de 2016, el día de Nochebuena, mientras cenábamos a su lado, se nos fue.


Esta pretende ser, aún a riesgo de parecer que no lo he superado (quizá es verdad que no lo he superado; son muchas muertes de personas muy muy queridas)...

Esta pretende ser una versión alternativa, una recreación de lo que podría haber sido y no fue.

La llevo a cabo porque quiero, porque en mi imaginario estas personas fueron justo las que menos se merecían morir, al menos para quienes nos quedamos aquí en el mundo de las personas vivas y las echamos a faltar cada día.

Como decía mi madre, Luisa Jimeno Simarro:

«Siempre se mueren los mejores»

«Lo peor es para quienes se quedan»


Este pretende ser un homenaje a la memoria, una memoria que el tiempo se lleva y solo las fotos y algunos momentos entrañables de reencuentro familiar logran resucitar fugazmente.


Relato

(Por hacer :)


domingo, 28 de junio de 2020

Carta a mi hermana y a mi padre

Ahora solo os quiero contar qué es de mi vida, ya que tanto (tan poco) os interesa:

Estoy tratando de reducir mi número de amistades al máximo para centrarme en poquito. Esto que voy a decir es una coña, pero igual por ser géminis y ser un signo de agua o igual, y esto lo digo más en serio, porque siempre he sido un errante buscando algo de calor, me he dado durante años a generar más y más conexiones, puntes, lianas, cables, lo que fuera con tal de estar conectado a otras personas.

Se podría pensar que tenía una actitud bastante pasiva: engancho con mucha gente y, al estilo facebook, espero cotillear sus vidas para tomar ideas y, eventualmente, juntarme con aquellas personas que hagan cosas más parecidas a las que me apetece. Un enfoque fallido, fallido.

Así que ahora estoy borrando a la mayoría de personas que tengo en redes (facebook, sobre todo) con las que llevo mucho tiempo sin interaccionar, bien sea porque no las conozco (tenía unas cuantas) como personas con las que se haya enfriado la relación hasta el punto de romperse, con facebook como única unión, artificial.

También tengo pensado borrar contactos del teléfono con el mismo criterio. Sí, mami, papi, haré backup por si me arrepiento. Pero estoy tratando de ser consecuente con hacer una vida más ACTIVA y eso implica ocuparme de menos cosas, aunque suene contradictorio.

En cuanto al sueño: me suelo levantar prontito, 8 o 9; algún día a las 7 si tengo cosas que hacer y algún sábado o domingo a las 10 u 11... trabajos en curso.

Sobre la alimentación y el peso: Hago esta dieta porque me sienta bien. Cuando no como hidratos no me duelen la vejiga ni la próstata y la frecuencia de orinar es mucho menor. Además, me permite ganar músculo con mayor facilidad y estar menor hinchado, con lo que voy cumpliendo mi objetivo de estar más en forma. Si eventualmente pierdo peso entiendo que es normal. Una persona ACTIVA tiene un IMC entre 18 y 21. Por otro lado, el IMC es un índice obsoleto hace años Los criterios para la salud metabólica hoy en día se basan en metabolismo basal (número de calorías), grasa total, grasa visceral, etc.

A este respecto, sí quiero bajar de volumen corporal en general porque me gustan las piernas y los brazos más finos, aunque con más músculo. Antes de criticarme porque haya perdido peso os agradezco que os informéis y que os intereséis por mi salud de una forma menos superficial, aunque os agradezco la preocupación.

Sobre el deporte-ejercicio-gimnasia: Trato de hacer un mínimo de 15 minutos de cardio en casa cada día. Cuando puedo, añado otros 10-15 minutos de core (tronco: zona abdominal y espalda baja) y, si me da tiempo, hago estiramientos antes y después y algo de yoga.

No considero que esté ni vigoréxico ni nada por el estilo, aunque es cierto que es un cambio importante el que le estoy dando a mi vida. Puede parecer súbito pero súbito es también el dejar de fumar de un día para otro y sin embargo es algo que todavía no me atrevo a acometer.

En cuanto al trabajo: Hago lo que puedo. Mis funciones no están del todo claro, hay una visible falta de recursos para formarnos y hacernos seguimiento y creo que estoy haciendo todo lo que yo soy capaz aquí y ahora y además sé que estoy aprendiendo muchísimo sobre relaciones laborales, ritmos, compromisos y sobre cómo sobrevivir sin pisar a nadie.

Es cierto, llevo unos años pensando en apartarme del proyecto guifi.net y cada vez lo veo más claro. En Madrid no hay gente interesada y todo cuesta mucho. La gente lo quiere todo hecho y no colabora lo más mínimo. La coordinación está ya muerta y la comunidad que ha solido venir a las actividades adopta unos roles cada vez más pasivos o clientelares.

En fin, trato de salir adelante quitándome la mierda de las relaciones tóxicas heredadas de una época en que construía todo por oposición y odio a mi familia y un entorno laboral que lleva ya unos años agotado.

A ver si me meto en una cooperativa con un proyecto bonito y dejo otras cosas para simplificar mi vida, que lo necesito de verdad.

Besos.

Carta a una hermana

Supongo que no ha sido fácil tener un hermano con tantos problemas emocionales. Mucho menos, colgarme el cartel de bipolar para normalizar a vuestra manera mis emociones durante años.

Sé que te has encargado de mí muchos años.

Sé que te he fallado unas cuantas cuantas veces.

Se dice que la familia siempre sigue ahí, o al menos tratamos de creer que la nuestra es así.

Pero la verdad es que nuestra relación hace tiempo que se degradó.

Está aquella época en que te independizaste de casa de tus padres y en la que te echaba tanto en falta. Está claro, yo era MUY dependiente emocionalmente. No lo niego, no quiero quiero ser un búnker de barro chapado de hormigón, ni un gigante con pies de barrio.

Años después me colé en tu vida, en tu casa, allí en Villaverde, y algo salió mal. No supe gestionar mis emociones y traté mal a tus amigas y a ti. Estaba sufriendo por muchas cosas, supongo que es lo normal sobre todo a esa edad, pero me cerré y os alejasteis.

Años después empezamos un poco de nuevo... pero ya estaba mi depresión y no sé, creo que eso sirvió para normalizar vuestro sufrimiento sabiendo que había algo con nombre y apellidos de lo que se podrían encargar otros. Nunca recibí ni advertencias por lo que supondrían los antidepresivos ni una preparación para hacerme cargo. Ni de médicos, pero ellos ya sabemos cómo funcionan, ni de familia, en la que yo confiaba muchísimo. No estuvisteis a mi lado.

Cuando se da la crisis del trastorno bipolar en el verano de 2011 se venía presentando una degradación importante de mis relaciones. No sabía si dejar ya de lado a todo el mundo del instituto con quien mantenía contacto (la mayoría de relaciones eran abiertamente tóxicas, al menos para mí). Acababa una carrera que me había defraudado («como a todo el mundo» me decíais, pero eso no apaciguaba mi dolor) y sentía que quedaba liberado y que podía empezar a llevar a cabo cambios.

Después de 7 años de antidepresivos que no me ayudaron mucho decidí dejarlos. Estaba harto y necesitaba empezar a tomar el control de mi vida. Fue una decisión sin criterio a la que sumé dejar de fumar por completo de un día para otro durante todo el mes de agosto.

Lo que os pude decir aquella noche en tu casa a vosotros tres era una acumulación de cuidados no recibidos durante años y una falta de guía familiar brutal por vuestra parte. No comparto lo que dije pero me gustaría remarcar que esperaba un trato más profundo desde que os conozco.

Siempre me he sentido un bicho raro a vuestro lado y casi nunca he encontrado consuelo. Sé que siempre me habéis visto como el niño tremendamente activo, el niño hiperactivo, el adolescente perdido, el adulto agresivo...

Ahora soy el importante, el pijo, el snob, el que se mira el ombligo... Pero los cuidados siempre me los he tenido que buscar fuera de casa.

He sido un hipocondríaco hasta la médula. Tenía dolores que venían del alma.

O no, como demuestran mis 2 protrusiones cervicales y mi hernia discal lumbar.

Pero lo que se estila en esta familia no es comprender; o se banaliza haciendo generalizaciones («yo también tengo, es que te quejas mucho») o se contemporiza («es que no te cuidas»). Joder, si estáis mal, vamos a cuidarnos juntxs. Y si percibís que no me cuido, os agradecería que me deis vuestra visión de cómo debería hacerlo; igual puedo aprender cosas e incorporarlas a mis rutinas.

En fin, después de lo de hoy me parece que se ha levantado un muro no sé si insalvable pero sí bastante grande. Un muro de incomprensión y de falta de respeto.

Quizá algún día podamos hablar pero hoy me siento herido y ya he tenido demasiado.

Hablamos.

Carta a un padre

Puede que nunca te hayas parado a pensar que soy una persona que ha sufrido mucho. Claro, no me ha faltado de nada... material. Sí me han faltado muchas otras cosas.

A lo largo de mi vida he dado muestras constantes de que algo no iba bien, con rabia, agresividad, cerrazón, simpatía por las malas compañías, excitabilidad...

Realmente, para una persona que tenga dos o cuatro dedos de frente, esto habrían constituido síntomas de un proceso de sufrimiento; esa persona habría sabido ver el problema de fondo, aceptarlo y ayudar a calmar y curar.

Por tu parte he recibido muchas muestras de... permisividad y posterior super-protección, rayando en lo enfermizo, para protegerme de mí mismo... como si fuera un enfermo al que hay que contener por su propio bien.

En realidad, esa manera de tratar el sufimiento, al no tratar de *curar* sino de *proteger* a mí de mí mismo y al entorno de mí mismo, lo que ha generado es la enfermedad clínica propiamente dicha.

Mi conflicto no ha estado en primer término con el colegio o con los amigos.

Mi conflicto ha estado y está situado en relación con la familia.

Si un niño de 8 años, claramente perdido, con las crisis propias de su edad y las de su inteligencia diferente, decide cambiarse de grupo de clase y pierde así a los amigos con los que convivía prácticamente todo el día desde los 3-4 años y empieza a experimentar inestabilidad emocional, lo razonable (incluso en sentimientos y emociones) es pensar que esa decisión ha tenido que ver. Lo que no es normal es aceptar el hecho como algo normal y, mucho menos, como algo que no tiene vuelta atrás.

Aún peor, si ese niño, con 12 años, claramente perdido, decide cambiarse de colegio, unos padres cabales se habrían planteado que algo no funciona y habrían tratado de ver más allá. Porque el hecho de que no actuárais en su momento me puso en riesgo gravemente, algo que un par de años más tarde empezó a germinar en forma de compañías poco recomendables como una manera de oposición a unos padres que no escuchaban más allá de las palabras.

Han pasado muchos años, he cometido muchos errores. Pero si de algo estoy seguro, es que me he pasado toda la vida sin saber explicarme y sin ser atendido realmente, más allá del «papá, cómprame esto» o «mamá, enséñame a cocinar» (por cierto, una de las mayores contribuciones, aunque tremendamente material, una vez más, a mi autonomía personal).

No sé. Sé que no elegimos a la familia y que la tendemos a preservar como estructura que nos fija un poco al mundo y nos da estabilidad. En mi caso, sin embargo, no es tanto así, ya que ni me fija mucho al mundo (un ser con los pies encolados al suelo y la cabeza en huída constante) ni me aporta estabilidad.

Desde que en el año 2003 empecé a plantearme empezar a cuidarme, mis intentos por seguir una dieta adecuada *para mí* (ojo, yo no se la impongo a nadie) los habéis mirado como muestras de esnobismo y, en cualquier caso, habéis aprovechado cualquier reunión familiar para ponerme en un aprieto.

Supongo que no os dais cuenta, pero además del sueño, de cuidarme de las amistades, y de otras cosas que entran en vuestro estándar de calidad de vida, hay otras cosas en las que no estamos de acuerdo y nunca lo estaremos. Me daña estar sentado, me dañan ciertos tipos de comida, me dañan ciertos tipos de actitudes... yo no pido que pensemos igual. Solo pido respesto.

Durante los años siguientes ocurrieron muchas cosas que viví como una tragedia aunque ahora veo que eran muy necesarias: romper con el grupillo del instituto, irme del Colectivo 1984... En aquella época, una vez más, hice *lo que sabía hacer*: huir de lo que quemaba y tratar de seguir adelante. Estaba en un momento de muchísima fragilidad y solo recibí algo de comprensión por parte de mi madre, que ahora está muerta.

La verdad es que podría decir que soy emocionalmente cada vez más estable a pesar de ti y a pesar de la familia tan tontita que me ha tocado vivir. Pero me da pena, porque desde mi infancia he estado buscando una familia fuera de mi familia y ahora que empiezo a tener unas amistades más genuinas, me voy dando cuenta de que el problema es mi familia, que no quiere entender.

Supongo que en todos estos años habéis acumulado el odio suficiente por esa persona que no comprendéis y que es vuestro hijo o vuestro hermano como para llegar a considerar que soy un monstruo al que hay que proteger de sí y proteger de los demás o bien tratar con cautela (que no con los cuidados ni el cariño de rigor) mientras no se ponga hecho un basilisco.

La verdad, tenéis una posición muy cómoda que consiste en no entrar a comprender y sí entrar a meter cizaña para ver si podéis hacer saltar al otro, como si fuera una lucha. Yo no una familia así. Así, yo no quiero una familia.

No tenemos que estar de acuerdo en nada.

Solo pido respeto.

Y que no me levantes la mano.

miércoles, 24 de junio de 2020

Reconstruyendo mi vida

Aunque utilices las teorías de los 5 pilares o la de los 14 pilares del empoderamiento y aunque pongas en juego tus conocimientos recién adquiridos y tan apetecibles de la asertividad, recuerda que el arte de sanar es eso, un arte.

No puedes esperar que copiando la actitud actual de una persona que consideres de éxito vayas a emular su resultado, puesto que generalmente vamos encadenando e incluso compaginando distintos métodos, tanto de manera consciente como inconsciente.



No te desesperes, compañero, pues vivir es apasionante y ocurre primero;
aunque quieras demostrar, demuestra a quien lo valga;
encuentra y construye tus espacios seguros... y vívelos.
Con fuerza, compañero, que tu vida bien el intento.

Clavo en la cabeza

 Como cada día enfrentó los ejercicios matutinos con la misma estoicidad que le caracterizaba desde que en verano empezase a sentir las arañ...