miércoles, 3 de enero de 2018

Adolescencia

Dicen que la adolescencia empieza cuando uno se plantea que su madre y su padre no soy omnipotentes.

Yo me di cuenta de que no lo eran cuando ella su murió y él no pudo evitarlo.

Anoche veíamos V. y yo una serie, Black Mirror, en la que una madre implantaba a su hija un sistema de monitorización cerebral después de que la niña se perdiera y estuviera a punto de morir en unas vías del tren a las que llegó tras seguir a un gato que apareció por el parque.

El dispositivo no solo permitía que la madre observara a través de su tablet con los mismos ojos de su hija portadora del «centinela»; también incorporaba un control para activar un mecanismo de defensa según el cual la hija veía difuminadas y oía distorsionadas aquellas situaciones que le podían producir niveles altos de cortisol (estrés de este siglo, peligro del antiguo, vida en cualquier caso, como veremos a continuación).

Tras años de tener el mecanismo de inhibición de situaciones peligrosas resulta que la madre descubre que su hija está muy por detrás de las etapas madurativas de su edad, así que decide desactivarlo.

Ocurre entonces que la hija aprende muy rápido, quizás demasiado rápido, experimentando aparentemente sin filtro, sin criterio...

Y cuando la madre trata de controlarla de nuevo... la hija le da una paliza y se va.

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Tengo la impresión de que a mi me ha ocurrido algo parecido...

De pequeño tenía mucho nivel intelectual y poca experiencia.
A medida que pasaban los años he tratado de ir ganando experiencia...
Pero siempre tuve endiosada mi madre y endiosado a mi padre.
No es que fuera imbécil y creyera que eran omnipotentes.
Pero siempre creía que iban a ser mi red.
Incluso en cierto momento creí que yo podía ser su red.
Tuve ideas desacertadas.
Me dio por salir todas las noches...
Di con la gente inadecuada.
Estuve muchos años perdido.
Ell@s me cuidaron tanto.
Quizás demasiado...
Me olvidé del mundo...
Y ahora es un poco tarde
Pero debo volver a vivir.

domingo, 31 de diciembre de 2017

El franquismo

Cuáles eran las élites financieras y económicas que dominaban el día a día? Y las que tejían en la sombra?

Cuáles de esas agentes económicas y financieras eran adeptas a la dictadura? Cuáles no?

Facciones y sus relaciones a lo largo de la dictadura de Franco: falange de las jons, falange auténtica, tecnócratas, monárquicxs, ..

Había injerencias extranjeras palpables? Y ocultas?

En qué medida continuaban las industrias, principalmente mineras, vitivinícolas, bancarias y ferroviarias, en manos de empresas extranjeras de capital principalmente inglés?

Cómo ha cambiado esto en nuestros días?

Qué medios de comunicación eran los habituales? Cuáles eran los adeptos? Cuáles no?

Qué redes de información o de contrainformación servían de apoyo a la población crítica?

Experiencias de coeducación.

Experiencias de madres solteras. Limitaciones legales y limitaciones en la práctica.

Aborto. Legislación. Realidad. Viajes al extranjero, para quién?? Curanderxs y matronas..

Sindicatos. Los oficiales, desde qué año? Los no oficiales, status? desde qué año? bases sociales?

Base social para el cambio 1960-1980

Lenguas peninsulares. Status social, cultural, económico, político y legal. De los regionalismos a las ofrendas florales y de los grupos de folk a las academias de normalización lingüística, pasando por la presencia en la enseñanza.

Educación.

Mercado laboral.

Alimentación.

Servicios públicos. 

Servicios privados.

Mutuas.

Montes de piedad.

Rango de toma de decisiones. Mecanismos y límites.

martes, 12 de diciembre de 2017

Las TIC me jodieron la vida

Mucha gente se piensa que las TIC empezaron con Internet o, como mucho, con Ibertex.

La verdad es que las TIC nos envuelven desde los años 50 de tal manera que desde entonces viene siendo cada vez más difícil ser natural.

Cuando con tres años empecé a viciarme al ordenador, a ratos juegos de BASIC y a ratos destriparlos y hacerles «mejoras», no sabía lo que estaba haciendo. Mi madre algo se olía pero mi padre estaba feliz con tener un niño superdotado en casa haciendo cosas atípicas.

Desde entonces mi inteligencia emocional, afectiva y social de fue viendo mermada de resultas de interiorizar la lógica que fundamenta a las TIC y, sobre todo, a su puesta en práctica, tan pueril y rígida.

Con los años me sorprendía con la facilidad con que mi hermana, mi madre o mi padre descubrían grupos musicales nuevos o led seguían la pista.

(Post por desarrollar)

lunes, 2 de octubre de 2017

Rendición

Heredar toda esta melancolía, aceptar un armisticio vencido y, humillándome, adoptar su historia y sus costumbres, su pesadumbre triste al caminar, su ideario frustrado, su derrota.

Así, como quien quiere hacerse mayor, dejé de ser niño, me entregué a esa conciencia de adultos que me venía grande, de la cual fui defensor a ultranza, primero frente a niños, los de mi edad, y más tarde frente a otros adultos que iba viendo como contrarios, "los vencedores".

En mi aceptar el fin de las hostilidades, asimilación a sus costumbres a cambio, heredé todo un imaginario.

Cierto es que años más tarde me permitió entender sus emociones.

Sin embargo, aún me pregunto cuáles son las mías, si serían parecidas o distintas.

Me da miedo renunciar a todo eso. Sobre todo porque no sé cómo hacerlo. No quiero lavarme o borrarme el cerebro y, creo, no es la manera; mis recuerdos, mi historia (de vida) están tan in-asociados a ese imaginario, que me resulta hasta traumático solo imaginarlo.

Si no es renunciar a todo eso, sí que hay cosas que criticar activamente, que supongo que es mi papel en todos estos años, por aquello de que hay muchos pajaritos que señores como Sabina o Serrat han metido en mi cabeza, como en la de tanta gente.

Sí, Serrat ha cantado a Benedetti, por ejemplo, pero ha omitido buena parte de las estrofas importantes, de manera que ha cumplido con expediente de cara a quien aún no ha leído al menos los poemas de las canciones (periodistas, editores, sgaeros y otra gente de derecha) y, sin embargo, difunde versiones descafeinadas de los poemas, en una especie de dirigismo cultural, ideológico.

Sobre Sabina... Invito a escuchar su primer disco.

Y tantos otros...

Cuidado, ya está aquí la tercera guerra mundial

Así sonaba aquélla canción, desconocida para mis compañeros de granja escuela, quizás tenía 9 o 10 años, cuando me eliminaron por no ocupar una silla a tiempo.

Conocía la canción, la había escuchado en casa y tenía ese significado indescriptible para mí entonces pero venía aparejado a la alegría en el hogar.

Fue entonces cuando decidí renunciar a mi mundo infantil y, anticipándome a posibles futuras adolescencias como las que había vivido años atrás, decidí afrontar aquello como si de un duelo se tratara, negociando ya por fin con un poder superior, en este caso los adultos, con mis padres como representantes.

De aquella manera, yo renunciaría a mi derecho a tener infancia y también a mi supuesta hiperactividad y en cambio adoptaría sus costumbres y ganaría su protección.

Me da que ahora estoy haciendo lo mismo.

Me da que llevo toda la vida aceptando contra mi voluntad un chantaje en el que renuncio a mi voluntad a cambio de obtener el favor de mis relaciones.

Una suerte de relación de vasallaje vil y enrevesada que echa por tierra la consideración de conocidx, amigx o pareja (por poner ejemplos, que relaciones supongo que hay de muchos tipos).

Ostia! Tengo material para varios meses.

Yo tenía...

Yo tenía un padre, una madre y una hermana.
Yo tenía una madre, un padre y una hermana.
Yo tenía una madre, una hermana y un padre.
Yo tenía una madre, otra madre y un hijo.
Yo tenía una madre. Con su marido, mi hijo. También tenía otra madre, mi hermana.

Mi madre recién murió; su marido, mi padre, casi: está muerto en vida.
Mi hermana, hará 12 o 13 años, siguió siendo madre, pero su casa ya no estaba abierta; cambió de pareja y su casa ya no fue más casa compartida. Hace cuatro años empezó a tener a Nahia y, hace dos, a Vera. Antes se hizo también técnica en prevención de riegos laborales, maestra en infantil y maestra en primaria.

Ahora me acuerdo de mi madre primera. Me acuerdo de que compartíamos mucho tiempo, de que habíamos frente común buscando a mi padre, llamándole por teléfono pasada una hora de la comida a ver si se acordaba de que tenía una familia. Incluso recuerdo que me pedía que pasara tiempo con él para que no se perdiera. También recuerdo cómo ella decía que "su" olor corporal (el de mi padre) había cambiado, con aquella expresión facial de que le resultaba ajeno.

Yo, como bien hijo, decidí ser la pareja sentimental de mi madre. Manteníamos conversaciones interesantísimas; nos podíamos quedar esperando a mi padre hasta las tres de la mañana conversando o viendo la tele. También compartíamos los desayunos y nos animábamos con recetas nuevas que pillábamos por internet para apañar algo con lo que había en el frigo. Aquellas tardes haciendo crucigramas, columnas movedizas, cábalas libertarias (acabando "Cábala" tras "Cábala", si no algún Quiz).

Ahora que trato de tener una relación de pareja me doy cuenta de lo mucho que extraño a mi madre.
También me doy cuenta de los roles que he aprendido al desempeñaría y asumirlos, tan difíciles, y me gustaría deshacer todo esto.
Claro está, también me gustaría desmorir a mi madre... para tener otro tipo de relación con ella, para que ella y él tuvieran su relación y yo no tuviera que suplantar a nadie, hacer de quien ni era ni quiero ser.

Fueron años muy raros los que vinieron tras el inicio de los ERE masivos en su empresa y la prejubilación de mi madre... y después la de mi padre.

Ojalá hubieran sido diferentes.

Yo, también.

sábado, 12 de agosto de 2017

Suspiro...





Se rompió el espejo en mil pedazos
Y al intentar reconstruírlo
Nos devolvía diferentes imágenes
Y no estábamos de acuerdo
Ni tú, ni yo
Como si nos fuera imposible el reconocernos

Y te hablé de la lógica de la destrucción
De aquello que ha sido completado
Pues toda una vida no es más que un suspiro
Y al intentar besarte, el espejo
Su cristal
Cortó el labio

Y ahora
Al labio roto le mana sangre

Disparos de memoria
Me hieren cada vez
Que ensayo un nuevo movimiento

Porque aquella caracola
Estaba cargada de esquirlas
Que la hacían bella
Pero al mismo tiempo pesada
Inamovible

Y, sin embargo, aquel olor a café
Como un abrazo
Tan cálido, tan acogedor
Ahora, en cambio, el vacío en mi interior
Mudando la piel
El reflejo del espejo (Inquietud y dolor)

Suspiro...
Al labio roto le mana sangre
Suspiro...
Al espejo roto le mana sangre

Clavo en la cabeza

 Como cada día enfrentó los ejercicios matutinos con la misma estoicidad que le caracterizaba desde que en verano empezase a sentir las arañ...