Hoy por fin he tocado tierra.
Como me estimo tan poco hace años que decidí que mi atractor para tener amigxs sería ofrecer ayuda. Una ayuda que me permitiría ofrecer un rasgo distintivo a mis amistades.
La realidad distó mucho de lo esperado y, como mucho, en estos años he llegado a relaciones de simbiosis en las que ofrezco y me ofrecen ayuda como quienes se quitan los bichos a cambio de protección, etc.
Durante años ha ocurrido esto y se ha entremezclado con el hecho de que yo pertenezco a una clase que no es la proletaria; tengo medios y, sobre todo mientras esos medios no salían de mi sudor, los he ofrecido.
En realidad, estas relaciones, que no pueden llamarse amistades sino mecenazgos, siempre tienen sus problemas, ya que el mecenas siempre espera algo más de su artista. Se dan las relaciones de poder, del mecenas tratando de obtener un plus por su dinero mediante el poder del propio dinero y del artista tratando de sacar más dinero mediante el poder de una multiplicidad de artes.
En realidad el mecenas no puede tener amigxs si no son de su clase.
Sin embargo, como figura en zona de contacto entre dos clases, ¿qué será del mecenas cuando se canse de ser solo valorado por su dinero, en el caso de lxs artistas, o de no encontrar afinidad ideológica, en el caso de sus co-clasistas, más habituadxs al dinero y a ideologías del poder?
Dicho de otra manera: ¿Será capaz nuestro mecenas de escapar a su propia trampa (de dinero heredado y de ideología contagiada)? ¿Será capaz de entablar nuevas amistades no basadas en el dinero y el engaño? ¿Será capaz de escapar a su ideología proletaria contagiada sin volverse completamente huraño y avaro?
jueves, 14 de marzo de 2019
martes, 26 de febrero de 2019
La conexión de pago a la vida
Hace tiempo nos sabíamos las canciones de nuestros grupos queridos y las cantábamos, y las que no las cantábamos con la letra, que era y es descargable de forma gratuita.
Éramos libres con el relato que se narraba entre amigxs.
Sin embargo, siempre hubo algún grupo del que tuvimos uno o dos cassettes o discos y eso nos permitió sabernos mejor las canciones... pero llegó el tiempo en que el espacio escaseó o por lo que fuera decidimos deshacernos de esos volúmenes...
Éramos esclavxs de aquello que nos daba saber...
En los 90 empezó a popularizarse Internet y la chavalada nos volvimos locxs a bajar música... entonces la lucha entre culto y cementerio de nostalgias se trasladó a nuestras compus o a las de nuestrxs viejxs...
Volvíamos a ser esclavxs de lo que nos hacía recordar...
En los últimos años viene triunfando todo lo que suponga almacenar menos y tener acceso a más títulos; el afamado streaming con servicios freemium como Spotify, Google Music y Itunes; gratuitos con anuncios como Youtube y completamente de pago como Netflix, Movistar, HBO.
Ahora pagamos por la libertad de no tener anuncios, como reza un anuncio de Spotify.
Sin duda, nos hemos vuelto individualistas y nos hemos olvidado de que lo que de verdad construía nuestro relato no era (o no solo era) tener toda la discografía de Amaral para escucharla mientras corremos solxs en el gimnasio, sino las batallas colectivas cantando esas u otras canciones de farra haciendo botellón los viernes o los sábados o esperando para un concierto, para entrar a un garito un tanto posh o en el autobús o el metro de camino a la zona de marcha...
Definitivamente, se nos ha ido la olla si vamos a pasar por pagar por ser libres.
Ojo, es como asumir una culpabilidad de antemano y una obligación de demostrar nuestra inocencia por medio del trabajo, que es de donde sale el dinero para pagar estos servicios.
¿Realmente los necesitamos?
¿Realmente necesitamos pagar por ellos?
Éramos libres con el relato que se narraba entre amigxs.
Sin embargo, siempre hubo algún grupo del que tuvimos uno o dos cassettes o discos y eso nos permitió sabernos mejor las canciones... pero llegó el tiempo en que el espacio escaseó o por lo que fuera decidimos deshacernos de esos volúmenes...
Éramos esclavxs de aquello que nos daba saber...
En los 90 empezó a popularizarse Internet y la chavalada nos volvimos locxs a bajar música... entonces la lucha entre culto y cementerio de nostalgias se trasladó a nuestras compus o a las de nuestrxs viejxs...
Volvíamos a ser esclavxs de lo que nos hacía recordar...
En los últimos años viene triunfando todo lo que suponga almacenar menos y tener acceso a más títulos; el afamado streaming con servicios freemium como Spotify, Google Music y Itunes; gratuitos con anuncios como Youtube y completamente de pago como Netflix, Movistar, HBO.
Ahora pagamos por la libertad de no tener anuncios, como reza un anuncio de Spotify.
Sin duda, nos hemos vuelto individualistas y nos hemos olvidado de que lo que de verdad construía nuestro relato no era (o no solo era) tener toda la discografía de Amaral para escucharla mientras corremos solxs en el gimnasio, sino las batallas colectivas cantando esas u otras canciones de farra haciendo botellón los viernes o los sábados o esperando para un concierto, para entrar a un garito un tanto posh o en el autobús o el metro de camino a la zona de marcha...
Definitivamente, se nos ha ido la olla si vamos a pasar por pagar por ser libres.
Ojo, es como asumir una culpabilidad de antemano y una obligación de demostrar nuestra inocencia por medio del trabajo, que es de donde sale el dinero para pagar estos servicios.
¿Realmente los necesitamos?
¿Realmente necesitamos pagar por ellos?
jueves, 31 de enero de 2019
Las migas
Hoy me he tomado los probióticos que me ha mandado la naturópata. Así estaré durante al menos 6 meses.
Hoy me he acordado de ti cuando me ha entrado un antojo de migas y por suerte tenía dos paquetes en el frigo.
No las he hecho con huevo porque no me quedan.
Cómo te gustaban esas recetas apañadas con cosas ya hechas (de las decentes) y añadidos como en este caso los huevos.
Me doy cuenta de que te echo de menos y de que me siento terriblemente culpable de tu pérdida. Creo que no estuve a la altura de todo el cariño y todo el esfuerzo que me dedicaste de manera especial los años en que estaba perdido.
Nunca pensé que te fueras a morir, creí que lo teníais todo bajo control y creí que los médicos cuidaban de ti.
La enfermedad pulmonar incurable es probable que te la pegara yo y me culpo mucho por ello.
Me gustaría haber estado a la altura.
Me gustaría haber comprendido en todo momento que te podrías morir en cualquier momento.
Como cualquiera de nosotr@s.
Pero tú especialmente, con el cuerpomaltratado y diezmado por la quimio y la radio y la mente maltratada por aquel dolor de tripa que no te dejaba dormir y te tenía presa de la morfina.
Seguramente no me lo creía...
..... Y cuando pude darme cuenta, ya estábamos empezando a agruparnos en visitas cada vez más numerosas que anunciaban el presagio de muerte.
Te echo de menos. Dame alguna señal de que estás bien, allá donde estés.
Y si tienes un sello, manda una postal.
Hoy me he acordado de ti cuando me ha entrado un antojo de migas y por suerte tenía dos paquetes en el frigo.
No las he hecho con huevo porque no me quedan.
Cómo te gustaban esas recetas apañadas con cosas ya hechas (de las decentes) y añadidos como en este caso los huevos.
Me doy cuenta de que te echo de menos y de que me siento terriblemente culpable de tu pérdida. Creo que no estuve a la altura de todo el cariño y todo el esfuerzo que me dedicaste de manera especial los años en que estaba perdido.
Nunca pensé que te fueras a morir, creí que lo teníais todo bajo control y creí que los médicos cuidaban de ti.
La enfermedad pulmonar incurable es probable que te la pegara yo y me culpo mucho por ello.
Me gustaría haber estado a la altura.
Me gustaría haber comprendido en todo momento que te podrías morir en cualquier momento.
Como cualquiera de nosotr@s.
Pero tú especialmente, con el cuerpomaltratado y diezmado por la quimio y la radio y la mente maltratada por aquel dolor de tripa que no te dejaba dormir y te tenía presa de la morfina.
Seguramente no me lo creía...
..... Y cuando pude darme cuenta, ya estábamos empezando a agruparnos en visitas cada vez más numerosas que anunciaban el presagio de muerte.
Te echo de menos. Dame alguna señal de que estás bien, allá donde estés.
Y si tienes un sello, manda una postal.
jueves, 10 de enero de 2019
Comiendo a finales de los 90 Nocilla echada a perder
Mi
enfermedad «mental» y física vino años después; primero vinieron años
de esconder ropa por coser en los armarios de ropa, olvidar durante
meses alimentos abiertos en los armarios de la cocina y postergar
durante años la renovación de las paredes o los arreglos básicos de la
casa...
Algo
nos pasó... y yo solo sé que el olor de aquel bote de Nocilla abierto
durante cuatro meses en un verano en un armario olía igual entonces que
ahora huele mi ropa cuando está muy sucia...
Llegamos
a Pozuelo en el 92 y mantuvimos la casa al detalle hasta el 97.
Recuerdo que mi madre nos echaba sapos y culebras si manchábamos la
pared de alrededor de los interruptores al apagar o encender la luz.
Justo a partir del 97 empezaron mis picores (recuerdo el día en que algo me picó en la cama).
Y a partir del 98 mi tía vivía, con mi abuela, a dos portales, en nuestra misma urbanización.
viernes, 9 de noviembre de 2018
Fuimos nostalgia... ¿seremos podredumbre?
Gran parte de nosotr@s fuimos aquella generación que no tomó el relevo y empezó a vivir los 90 para soñar los dosmiles.
Much@s de nosotr@s no despertamos hasta los años 10.
Es cierto, nos acostumbramos a un mundo de comodidades en el que apenas pinchábamos ni cortábamos; todo se nos daba hecho y era para nuestro disfrute.
A lo largo de todos estos años hicimos más caso a l@s mayor@s que a l@s de nuestra edad, a quienes perdimos durante años.. y ahora son las redes sociales las que nos mantienen amarrad@s en una suerte de cesta sin red.
Pero la queja no es contra facebook u otras, porque estas redes solo se nutrieron y se nutren de la atomización social que no supimos frenar cuando el vínculo incial de aquellos grupos (la escuela, la universidad, un viaje...) se esfumaba.
Hemos perdido la costumbre de llamar, de llamar por teléfono; de hacer cenas anuales para reencontrarnos; de quedar para una vuelta por el parque; la costumbre también de hacer viajes de recuerdo a X años vista.
Es curioso; lo que consigue Facebook es mantener cercanos -que no unidos- grupos sociales que hace ya tiempo perdieron su ligazón inicial.
¿Esto sirve de algo?
¿Con cuántas de nuestras amistades de facebook seguimos hablando?
¿No será que somos una panda de nostálgic@s que nos reblandecemos viendo aquellas fotos del viaje de ecuador?
Y yo me pregunto... ¿por qué tenemos las fotos en una red social y no en el disco duro o en aquellos dvds de copia de seguridad que haciámos periódicamente cuando empezaban las cámaras digitales?
Definitivamente, no lo entiendo.
Voy a hacer el viejo listín de teléfono y, esta vez sí, voy a cerrar las cuentas.
Son un aliciente para una nostalgia que nunca debimos alimentar.
Much@s de nosotr@s no despertamos hasta los años 10.
Es cierto, nos acostumbramos a un mundo de comodidades en el que apenas pinchábamos ni cortábamos; todo se nos daba hecho y era para nuestro disfrute.
A lo largo de todos estos años hicimos más caso a l@s mayor@s que a l@s de nuestra edad, a quienes perdimos durante años.. y ahora son las redes sociales las que nos mantienen amarrad@s en una suerte de cesta sin red.
Pero la queja no es contra facebook u otras, porque estas redes solo se nutrieron y se nutren de la atomización social que no supimos frenar cuando el vínculo incial de aquellos grupos (la escuela, la universidad, un viaje...) se esfumaba.
Hemos perdido la costumbre de llamar, de llamar por teléfono; de hacer cenas anuales para reencontrarnos; de quedar para una vuelta por el parque; la costumbre también de hacer viajes de recuerdo a X años vista.
Es curioso; lo que consigue Facebook es mantener cercanos -que no unidos- grupos sociales que hace ya tiempo perdieron su ligazón inicial.
¿Esto sirve de algo?
¿Con cuántas de nuestras amistades de facebook seguimos hablando?
¿No será que somos una panda de nostálgic@s que nos reblandecemos viendo aquellas fotos del viaje de ecuador?
Y yo me pregunto... ¿por qué tenemos las fotos en una red social y no en el disco duro o en aquellos dvds de copia de seguridad que haciámos periódicamente cuando empezaban las cámaras digitales?
Definitivamente, no lo entiendo.
Voy a hacer el viejo listín de teléfono y, esta vez sí, voy a cerrar las cuentas.
Son un aliciente para una nostalgia que nunca debimos alimentar.
jueves, 27 de septiembre de 2018
Algo de tu historia
La persona más importante para mí me recordaba hace un rato que le entristece su infancia, porque su padre la pegaba y, esto lo digo yo, porque casi todo lo bueno que hay en ella, que es prácticamente todo, se lo ha currado a sudor y pulso desde los 12 o 19 años.
La imprecisión es a drede. Ella ya era bastante autosuficiente a los 12 como para saber qué hacía falta en casa: qué había que comprar, qué había que limpiar, qué había que reparar... e incluso me atrevo a decir que ella ya lo hacía con 12. Con 19, sin embargo, se tuvo que ir de casa porque su padre la echó, tras años de maltrato psicológico pero, sobre todo, físico.
Hace poco ha tenido un encontronazo con su padre cuando parte de la familia se reunía en casa de ella con motivo de la boda del hermano de ella, que había sido unos días antes. SU padre, el de ella y el de él, pegó a mi amiga. Le pegó tan fuerte que tiene moratones por todo el cuerpo... pero de esos que, aunque están, no se ven; pero producen dolores insoportables que no se van con los ibuprofenos siempre salvavidas y ni tan siquiera con los enantyums a los que yo suelo recurrir. La paliza que su padre le dio a mi amiga le está llegando a producir fiebre e incluso ha fracturado un quiste pilonidal que debía de haber en el coxis y que pronto tendrán que quitarle, porque le duele mucho, sobre todo cuando se sienta.
No soy nadie para denunciar esto, más allá de este post. Sin embargo, esta chica necesita apoyo, atención, cuidado y cariño... y está lejos, trabajando... jodida. Jodida incluso por no poder disfrutar de sus ratos libres entre cabina y cabina.
Me pongo a pensar y sé que querría estar allí con ella, ofrecerle todo eso, todo mi apoyo, toda mi atención, todos los cuidados y todo mi cariño. Justo ahora empiezo a hacer una vida algo al margen de ella. Pero se ve que le tengo cariño. Y lo paso mal...
Niña, ¿qué puedo hacer contigo?
¡Quiero que vuelvas a ser una leona!
Muchos besos, allá donde estés ;-)
La imprecisión es a drede. Ella ya era bastante autosuficiente a los 12 como para saber qué hacía falta en casa: qué había que comprar, qué había que limpiar, qué había que reparar... e incluso me atrevo a decir que ella ya lo hacía con 12. Con 19, sin embargo, se tuvo que ir de casa porque su padre la echó, tras años de maltrato psicológico pero, sobre todo, físico.
Hace poco ha tenido un encontronazo con su padre cuando parte de la familia se reunía en casa de ella con motivo de la boda del hermano de ella, que había sido unos días antes. SU padre, el de ella y el de él, pegó a mi amiga. Le pegó tan fuerte que tiene moratones por todo el cuerpo... pero de esos que, aunque están, no se ven; pero producen dolores insoportables que no se van con los ibuprofenos siempre salvavidas y ni tan siquiera con los enantyums a los que yo suelo recurrir. La paliza que su padre le dio a mi amiga le está llegando a producir fiebre e incluso ha fracturado un quiste pilonidal que debía de haber en el coxis y que pronto tendrán que quitarle, porque le duele mucho, sobre todo cuando se sienta.
No soy nadie para denunciar esto, más allá de este post. Sin embargo, esta chica necesita apoyo, atención, cuidado y cariño... y está lejos, trabajando... jodida. Jodida incluso por no poder disfrutar de sus ratos libres entre cabina y cabina.
Me pongo a pensar y sé que querría estar allí con ella, ofrecerle todo eso, todo mi apoyo, toda mi atención, todos los cuidados y todo mi cariño. Justo ahora empiezo a hacer una vida algo al margen de ella. Pero se ve que le tengo cariño. Y lo paso mal...
Niña, ¿qué puedo hacer contigo?
¡Quiero que vuelvas a ser una leona!
Muchos besos, allá donde estés ;-)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Clavo en la cabeza
Como cada día enfrentó los ejercicios matutinos con la misma estoicidad que le caracterizaba desde que en verano empezase a sentir las arañ...
-
Bueno, qué os voy a contar que no sepáis ya.... El caso, que se me ocurrió hace un par de meses empezar a tirar del hilo de la autogestión y...
-
Esta semana que acaba ha sido bastante fructífera, con el reencuentro con dos amigos que no veía desde hace tiempo. He sacado estas concl...